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Descripción

Este collar de la Virgen María Desatanudos es una invitación a confiar, a soltar lo que pesa y a dejar que el amor de Dios actúe en nuestra vida cotidiana.

La medalla, realizada por el reconocido orfebre Juan Carlos Pallarols, lleva grabada la imagen de la Virgen que desata los nudos de nuestra historia con ternura y paciencia. Cada detalle expresa fe, esperanza y el camino de entrega confiada.

Su diseño es liviano, ajustable y cómodo, pensado para acompañarte todos los días como un signo visible de fe y confianza.

Una pieza espiritual, artesanal y significativa,Ideal para regalar en momentos importantes: búsquedas, decisiones, agradecimientos o nuevos comienzos.

Este collar fue creado con devoción, belleza y un profundo sentido espiritual. Está compuesto por hilo de seda elástico de 3 mm en tono gris suave, un color que evoca serenidad, esperanza y fortaleza interior. Representa los 8 nudos que se rezan a la Virgen que Desata los Nudos, . Se cierra con un gancho sutil y delicado, pero lo más especial se encuentra en su centro: una medalla única, realizada por el maestro Platero Argentino de reconicimiento Internacional Juan Carlos Pallarols.

Esta medalla fue diseñada por Pallarols a pedido del entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy el Papa Francisco, quien en 1983 quedó profundamente conmovido al conocer esta advocación mariana durante un viaje a Alemania. La imagen, originaria de la ciudad de Augsburgo, representaba a María desatando con sus propias manos los nudos de una cinta: los conflictos, dolores y obstáculos de la vida humana. Desde ese momento, Bergoglio supo que esta Virgen debía llegar al pueblo argentino. Comenzó a repartir estampas entre sus conocidos, sin saber que aquel simple gesto daría origen a una de las devociones más queridas de nuestro país.

La imagen fue entronizada en 1996 en la Parroquia San José del Talar, en el barrio de Agronomía, Buenos Aires. Desde entonces, cada 8 de mes, miles de peregrinos se acercan a pedir por su salud, sus familias, su trabajo o sus duelos. Y muchos de ellos regresan a agradecer los milagros recibidos. Se cuentan curaciones inexplicables, nacimientos anhelados, reconciliaciones impensadas. María, la que Desata los Nudos, se convirtió en refugio y consuelo para los corazones angustiados, en guía silenciosa que, con paciencia y ternura, desata lo que parece imposible de resolver.

La Virgen no quiso ser recordada como obra de un artista famoso, sino simplemente como “Ella”: la Madre que trabaja incansablemente por sus hijos. Por eso, también eligió manos humildes para pintar su cuadro en Argentina, y por eso hoy sigue tocando vidas a través de pequeñas obras como este collar.

 

Este objeto no es solo un accesorio: es un acto de fe. Es llevar con vos una historia de amor maternal, una red de oración y esperanza que comenzó con un viaje, una estampa y una revelación. Es recordar que los caminos de Dios son misteriosos, pero que nunca estamos solos. Que incluso los nudos más apretados pueden soltarse cuando confiamos en María.